mayo 7, 2014

Virtudes

 

HUMILDAD

 

La humildad ha de ser cualidad del Taeki-doka. Aunque nuestra actitud humilde pueda en un principio parecer “deshonrosa “, con el tiempo contribuirá a granjearnos el respeto de los demás, ya que el respeto no debe exigirse para sí mismo, sino que este debe ganarse día a día, y a buen seguro, una buena dosis de humildad contribuirá sobremanera a conseguirlo, ya que con actitud humilde y sin alardear de nuestras propias cualidades, no menoscabaremos las de nuestros semejantes.

Siendo así, al no auto ensalzarnos, ni menospreciando a nadie acabaremos por obtener el respeto de los demás.

 

RESPETO

 

El respeto es una cualidad que va estrechamente relacionada con la anterior, es decir la humildad. Mostrar respeto no viene a significar en absoluto como en ocasiones tiende a pensarse que la persona acreedora de nuestro respeto esté por encima de nosotros, ni muchísimo menos; en infinidad de ocasiones la Historia nos enseña que hombres vencidos en contiendas han gozado del mayor de los respetos y consideración por sus propios vencedores.

El respeto a los demás no es en ningún modo signo de bajeza ni moral ni social, antes bien todo lo contrario.

Si somos respetuosos con los demás, tal vez podamos ser respetados nosotros mismos.

Si no somos capaces de mostrar respeto hacia los demás, a buen seguro, jamás hallaremos en nuestros semejantes el respeto que anhelamos para nosotros mismos.

 

VALOR

 

Todo luchador debe poseer una buena dosis de valor, entendiendo por lucha como tal la lucha de la vida.

Por lo que es innegable que todo ser humano es poseedor de cierta dosis de valor; pues valor es luchar diariamente contra las adversidades de nuestra precaria existencia.

Por cuanto la diferencia estribará, no en el hecho de tener valor, que como queda dicho se le supone a todo ser humano, sino en la dosis que de dicho valor se posee, y tanto en el tatami como en el día a día, esa dosis, cuanto mayor mejor.

PRUDENCIA

 

La prudencia debe es inherente a cualquier buen estratega, la cual además es sinónimo de sensatez.

A menudo suele confundirse la prudencia con la falta de valor, con la cobardía. Nada más lejos de la verdad, la prudencia nunca estará reñida con el valor, más al contrario acrecentará este, ya que una persona prudente tendrá capacidad de discernimiento, no lanzándose a ninguna empresa a lo loco, sin antes evaluar las posibilidades de éxito o fracaso de la misma.

 

TENACIDAD

 

La tenacidad es otra de las virtudes que conviene cultivar con esmero.

Podemos poseer múltiples cualidades, pero de poco han de servir si al primer intento o contratiempo abandonamos aquello que nos habíamos propuesto.

Si, efectivamente diversas cualidades, y cuantas más mejor, son necesarias para alcanzar nuestros logros, pero por encima de estas, debemos poner nuestra tenacidad, nuestro empeño, nuestras ganar de luchar, nuestra fe en nosotros mismos, que no en los demás, nuestro tesón, nuestro inquebrantable afán de seguir adelante.

Como reza el proverbio: “ si te caes siete veces, levántate ocho.”

Porque el merito no esta en no caerse, sino en levantarse cada vez y seguir luchando.

Nunca cejes en el empeño de conseguir aquello que te hayas propuesto, por duro e inalcanzable que pueda parecer, si conseguirlo es humanamente posible, con tenacidad lo has de conseguir.

 

PACIENCIA

 

¿Quien no conoce en proverbio que así dice: “ La paciencia es la madre de todas las ciencias “, o aquel otro “ Vistéeme despacio que tengo prisa” ?

Pero los proverbios son eso, solo proverbios, y aunque están cargados de sentido común y grandes verdades, y deberían enseñarnos mucho, en realidad nada nos enseñan, y no por no estar cargados “impregnados “de grandes dosis de sabiduría, sino porque con la misma facilidad con que los aprendemos, solemos olvidar la esencia de aquello que nos pretenden transmitir, esperando que nuestros deseos se hagan realidad en el momento mismo en que los formulamos o deseamos.

Más esto es posible, efectivamente, en los cuentos de las mil y una noches, más el nuestra mundana existencia, la consecución de todo logro, por lo general, exige de grandes dosis de paciencia, la cual va estrechamente unida a la anteriormente citada Tenacidad.

Cuando amanece, por muchas ganas que tengamos de que llegue la noche, debemos ser pacientes y esperar a que pase todo el día para ver satisfecho nuestro deseo. Por mucho que nos empeñemos, en el mismo momento de amanecer, no puede anochecer.

De igual manera sucede con todos nuestro propósitos.

 

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